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LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO I


Al parecer, los sonidos que ensordecen molestan a los oídos, sabido por todos es que si se hace mucho ruido alguien tiene que escuchar. (Pero ni son todos los que están ni están todos los que son). Con que ruido o que sonido se ha de despertar tu interés? Más si yo despierto el tuyo que no lo puedo ni ver, qué sentido tiene el ruido si reciben el sonido los sordos que no oyen ni ven.


Este es mi tercer día como puedes ver, o leer, o simplemente creer porque te lo digo yo, y la verdad no tengo ninguna intención de engañar a nadie y menos a mí, que si sirve de algo, el mí de ahora no se volverá a repetir nunca más, aunque no viene al caso, y en sí es la razón él ahora, por lo que escribo.


He traspasado el umbral de la puerta para ver las estrellas, la noche se-mi difusa por el leve parpadeo de la brisa ha impregnado la humedad en mi cara como si formase parte del entorno, me he sentido liberado, he roto el instante anterior al sonido ajeno para adentrarme en los propios de la noche, he respirado profundamente varias veces, he dado unos pasos y he mirado al cielo, he visto las estrellas, como ahora, con el resplandor y la lucidez que las quería ver. Otras veces, en ocasiones, la noche, el día, las estrellas, o el sol, son solo meros espectadores del entorno es sí, tan solo el problema, como si en esta vida uno, como cualquiera debería estar pendiente en todo momento de nuestro entorno, luz, oscuridad, cielo, sol, luna, o los demás fenómenos continuos que rodean cada y uno de los espacios de nuestra vida.


Hoy imaginaba una noche baja en nicotina ni siquiera quería encender ninguna hoguera para que nadie pudiese decir que he encendido el fuego.


Pero quería escribir, la verdad es que no deseaba que pasase la oportunidad de encontrarme con el tercer día, la tercera noche, la mera expectación, de cuerpo, mente, corazón, espíritu, alma, materia, o GPS. En forma directa personal e intransferible con el gran Yo, (La suma de la mitad de dos más dos son tres)


Dejémoslo en tablas, no añadiré, ni quietare nada de lo que he escrito, dejaré que sean los demás los que pongan las notas para que rimen estos versos sin rimas y si hay alguien que no le guste la poesía, le pido que me perdone porque yo aunque no lo parezca he puesto mi corazón en estas líneas.


17 de mayo del 2003 - por si no quedo claro mi tercera noche.