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LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO I



Parece como si todo volviera a empezar, intrusos y más intrusos merodean las ansias ajenas en voluntades consolidadas, por el mero y simple hecho de confundir, perturbar, y no dejar que el martillo de en el clavo.


Si esta vez no supiese los entresijos del juego sucio que utilizan  me vería obligado a no seguir escribiendo más, yo que he estado tanto tiempo esperando abrir la puerta me veo obligado a llamar una vez más, merodeando en el último peldaño, por opción, omisión, presión, necesidad, circunstancias o tiempo establecido para seguir y atravesar el umbral.


Una vez dicho esto y en la necesidad de empezar, para buscar lo que siempre he tenido y no he podido confrontar, empezare por seducir la lengua literaria, en expresiones sumisas a la lectura para eludir entre líneas las grandes verdades ajenas. Que por sí solas, se multiplican en su grandeza y uniéndolas pierden casi todo el valor de su sentido al no corresponder a las demás verdades, que en sí mismas van al mismo sitio pero por caminos equivocados.


Alegare que el sentido del más, siempre lleva a sacrificios que en su propia causa derivan en conceptos equivocados y la supremacía como meta personal instrumentan la causa en el yo, y por lo tanto se cae en el vació de la materia, que por si sola, es vulnerable y perecedera.


En la primera parte, en el segundo folio, en la segunda noche, parece como si en vez de querer entrar quisiera salir, todo a cambiado del sexto sentido y eso que mucho queda aún por descifrar, más yo que desde dentro miro hacia fuera, y desde afuera miro hacia dentro, estoy en el espacio exacto del momento. Dentro o afuera, afuera o dentro, espacios insólitos, para el yo material que se une al espiritual de la forma más incomprensible que se pueda entender, pero que juntos llevan el mismo camino durante toda la eternidad sin dar su brazo a torcer, omisión, necesidad, espacio, tiempo, necesidad, obligación, incomprensión, o letargo. O simplemente precaución...


(No está la miel hecha para la boca del asno)


(No arrojes tus joyas a los cerdos no sea que las pisoteen y se revuelvan contra ti)


Será cuestión de tiempo, si el tiempo es hoy, y esto es un caos, como se puede hacer en este caos un espacio de tiempo para unir lo que durante toda la eternidad ha sido imposible.


Seguiré divagando en esta noche como mero espectador una vez más, más si yo divagando llamo en tu puerta, y tu desde el otro lado me dejas entrar, puede que podamos ser amigos, y juntos tu y yo, buscar siempre, buscar, podamos consolidar nuestra verdad.


Desde mi casa hoy 7 de Mayo del 2003