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Prólogo - Página 1

 

 


LA SEPTIMA PUERTA

PROLOGO


Este libro se empezó a escribir el día uno de mayo del 2003 por Jesús Pérez Marqués


Antes de nada, ahora, después de...Querría, desearía, me gustaría..


Poder mostrar sin confundir mi representación, en estos escritos ajenos en la voluntad de muchos, y deseosos y esperados en la de otros.


El Yo, el gran Yo, que representa la osadía de escribir con afirmaciones y mostrar sendas desconocidas en esta jungla, llevan al simbolismo propio y ajeno en la búsqueda de lo que buscamos y queremos encontrar en cada nuevo paso que damos, o nos obligan a dar.


Lo que podemos encontrar al abrir cada puerta, detrás de cada puerta, con el vació y la soledad, de descubrirlo con un yo grande en su expansión del ser, como fue en su día, pero diminuto y ajeno, si nuestro espacio no está verdaderamente controlado por el conocimiento interior de honestidad más firme puro y fiel que nos muestre no a los demás ni a nuestro entorno, sino a nosotros mismos, tal y como somos en realidad con nuestros defectos o nuestras virtudes, con nuestras grandezas, o nuestras bajezas, solo a partir de conocernos y aceptarnos como somos, podremos intentar cambiar, buscar y descubrir, lo que verdaderamente tienen el destino preparado para nosotros.


Si soy honesto, yo no quería estar aquí, no deseaba representar esta comedia, satírica, que muestra un yo, como el mío, como el tuyo como el de todos, en definitiva en ninguna parte y en todas.


Me negaba, después del sexto sentido a creer que la séptima puerta rompiera los moldes establecidos. Pero me equivocaba, nunca nada queda establecido hasta el final.
Podrá estar escrito, acabara siendo así, pero...


Restos de rostros difuminaran los acontecimientos, que recorriendo otros caminos para llegar al final, llegaran al mismo lugar como ya estaba establecido pero distinto en la forma, precedida para ser así.


Esta contradicción de lo mismo sin ser igual, y con cambios, serios, pero prescindibles. Van, han empezado, están siendo, son, la razón y el motivo por lo que yo, no quería ser el protagonista que diera los primeros pasos, de los que los demás como yo se verán obligados a seguir.


¿Cuanto tardarías a caer con un poco de presión...
¿... Y en levantarte.


Centra en el centro de tu razón una razón por la cual deba regirse tú conciencia, por la mente o por el corazón. Si separadas van al mismo lugar y si el lugar es el mismo que deseas


En tus manos lo dejo, portavoz del Yo que no quiero ser, te dejo la responsabilidad a ti. Y en el anonimato de ser como tú, y como yo simplemente uno más, dejo que leído este prologo seas tú, el que quiera y desee continuar abriendo las siguientes puertas.



 

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Su carga personal emocional puede repercutir al lector

De las pausas necesarias antes de seguir leyendo.