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LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO I


Como siempre cuando se empieza algo, se empieza por el principio, pero la verdad es que hoy como estos días atrás comienzo al final del día, tras, sin, bueno, dejemos las interjecciones a un lado que bastantes trabas traen los días, nublados, con sol, con luz, con oscuridad, con la osadía de  retar desde todos los ángulos, palabra, obra, pensamiento, alma, corazón, mente, espíritu. La última voluntad del  ahorcado. Que me quede tuerto si a ti, te sacan los dos.


Aire, aire, aire, un respiro ante este desenfreno de maldad. Derechos, leyes, justicia; cojos, ciegos, asmáticos, leprosos, tarados, anormales, defectuosos, moribundos, ¡Acaso  podíais esperar más!, uníos victoriosos en el reino de la carne, y reclamar los porqués, de vuestras desgracias, (o acaso las sabéis y esa es vuestra rebelión). Ese  es el motivo de esta sin razón, queréis volver a todos locos, antes de que puedan descubrir vuestra verdad. Porque tanta desmesura, tanta sin razón a la razón, tanto afán en mezclarlo todo para que nadie sepa que hay dentro. Cuanto tiempo creéis que se os dio en su día... Pretendéis estirar mas la cuerda de lo que da de sí. Otro mártir, otro más para sumar y seguir. Parece increíble, que en su potencial de maldad, en su conjunto viril más unido que nunca pueda caber tanta inocencia. Desmesurada inteligencia que abruma con su prepotencia la existencia de Dios para que asuma las culpas de la que los propios hombres han hecho.


Te reto, esta noche te reto, puede que yo este más allá de lo que cualquiera pueda estar en este momento aquí, y que por ese motivo se cierren las puertas, se tapen los oídos y cierres sus ojos para que no vean más allá de lo que pueden es si mismos ver, pero ten claro que solo hay un camino, tan solo uno, y es el que tarde o temprano tendrás que coger. Por que tu que abusas de lo poco que tienes, que será de ti cuando estés presente ante El. Tu que tienes soluciones para todo en la materia, que harás con ella para devolver la paz que les has robado, con la justicia de todos los marginados, que marginando quieren ser salvos algún día.


La rebelión de los muertos, el ciclo de los tarados, o los días contados.


Se nota que estoy tocado, que supera mi estado de ánimo, que mi conducta ajena a desvelar, descubrir, enseñar, más carne todavía con lo asexual que puede ser si hecha en el asador. Esta noche repleta del calvario que no quiero llevar reclamo sin motivo si miro a los demás, un pequeño respiro, una tregua nada más; caer en el olvido de aquello, que me quieren ver muerto cada día, y los que amor me piden o un poco de bondad, tan solo soy materia, carne como la tuya, que esperas que yo fluya, me evapore, salga de la razón, mucho más lejos que la razón y te explique el porqué de tu ahogo, lo que yo puedo ver con mirarte a los ojos, lo que puede sentir, a trabes de tu piel, lo que te va ocurrir antes de que suceda, acaso no está Dios para calmar tu fe; o no hay nadie que te diga al oído lo que quieres oír, las respuestas que buscas, que no tiene salida, o la salida que tu me dirías en el fondo de ti, si encontraras a alguien que pudiera oír.


Lo ves, volvemos a lo mismo, te he abierto el camino en esta sin razón, pero son tantas voces, gritan tan fuerte y a la vez, como vas a escuchar a nadie ni escucharte, si están como perros, heridos, rabiosos con ladridos que te quieren morder. Heeee, paremos, vale ya, si todo lo tenéis, para que tanto ruido, o acaso repito es el motivo de esto tan aberrante que hoy hacéis.


Un respiro, repito un respiro, que esto no empieza ni acaba aquí, si todo lo que venga ya está escrito, dejar los puntos y las comas como están, que están por qué tiene que estar y son porque tiene que ser.


Un escalón más, más hoy es dos 29-5-2003